El diputado provincial de Misiones habló de los ataques en redes sociales, el funcionamiento de las granjas de trolls y las contradicciones de la oposición. Además, reivindicó sus raíces vinculadas al esfuerzo familiar y el trabajo real frente al show virtual.
—Sesión larga hoy en la Legislatura y un debate político que se mantiene caldeado, ¿cómo vivís este presente legislativo?
—Sí, sesión larga. Saliendo justamente del recinto presenté un proyecto de comunicación al Ejecutivo Nacional pidiendo que informen sobre la situación de más de 30 empresas por día que cierran, vinculándolo con lo sucedido con la empresa DAS en la localidad de Eldorado. También le exigimos al Gobierno nacional que trabaje sobre cuestiones equitativas e igualitarias frente a las importaciones que entran al país y están destruyendo nuestras economías regionales e industria nacional.
—Un reclamo que se vincula directamente con la realidad laboral de la provincia…
—Totalmente. Es un reclamo válido hecho por empleados contratados por DAS que fueron despedidos. DAS es la única empresa del país con licencia para producir Nike y Adidas y operaba en Eldorado. Tuvo que cerrar sus puertas, por lo que pedimos que pongan en igualdad de condiciones a nuestras empresas frente a la importación desmedida.
—En los últimos días hubo fuertes cruces, insultos y repercusiones digitales. ¿Te tendieron una trampa?
—No lo catalogo como una trampa, sino como una falta de respeto. Si un medio o un sector viene y te da la palabra para hablar, explayarte, debatir y poner sobre la mesa diferentes ideas, es importante que se sepa la historia completa y no contar una parte nomás. Igual no me preocupa, porque están igual que su gobierno nacional: te cuentan solo la parte que ellos quieren contar. Se hacen recortes de la realidad para construir el relato que quede bien.
«Es importante que se sepa la historia completa y no contar una parte nomás»
—En las redes sociales circulan constantemente ataques coordinados y descalificativos hacia tu figura. ¿Qué buscan con esa estrategia y cómo lo analizás?
—Lo que me deja tranquilo es que conmigo no tienen nada sólido con qué pegarme, porque soy lo que soy y no escondo nada. Como no tienen nada sólido y saben que estás bien posicionado, arrancan con la jugarreta libertaria de inventar cosas, sacar de contexto e insultar mediante cuentas truchas y granjas de trolls. La gente está podrida del odio y cansada de esa jugarreta. Me sorprende que crean que están aptos para manejar una provincia cuando no proponen nada positivo ni levantan el teléfono para gestionar ayuda de Nación para Misiones.
«Conmigo no tienen nada sólido con qué pegarme, porque soy lo que soy y no escondo nada»
—¿Qué lectura hacés de la actitud de la oposición en el ámbito legislativo?
—Son los grandes criticadores de la casta y del gobierno, cuando ellos vivieron durante muchos años del Estado. Vienen a hablar al recinto en contra de la administración provincial y después, cuando hay comisiones para debatir, no van. El diputado Adrián Núñez pidió tratamiento preferencial para varios proyectos y el martes no fue a la comisión a debatirlos. Tienen una doble moral: usan 5 minutos de fama en el recinto y después no van a defender los proyectos. Presentaron un proyecto contra el nepotismo, pero ¿qué pasa en Nación cuando la hermana del Presidente tiene el cargo más importante? Es el ejemplo más claro de nepotismo.
«Tienen una doble moral: usan 5 minutos de fama en el recinto y después no van a defender los proyectos»
—Tenés 28 años, sos abogado y también corredor de automovilismo. ¿De dónde viene tu vocación y cómo impacta tu historia familiar en tu forma de ver la política?
—Yo no viví nunca del Estado. Mis padres se rompieron el lomo. Mis papás trabajaron desde los 14 años en Aristóbulo del Valle; mi papá fue tarefero de chico y mi mamá trabajaba en un local de ropa. Gracias a su esfuerzo no pasé necesidades y pude estudiar. También tenemos una concesionaria de autos en Iguazú que la está pasando muy mal por la situación económica nacional, y mi papá fue conserje de hotel allí. Ver a mis padres con los ojos cansados de tanto trabajar es lo que me mueve a trabajar duro todos los días en la función pública.
«Mis papás trabajaron desde los 14 años en Aristóbulo del Valle; mi papá fue tarefero de chico y mi mamá trabajaba en un local de ropa. Gracias a su esfuerzo no pasé necesidades y pude estudiar»
—¿Qué te preocupa hoy de la realidad de los jóvenes y de los trabajadores misioneros?
—Me duele ver la situación de muchos jóvenes. Hace poco hablé con un chico de Posadas que estudia Abogacía y tiene tres trabajos porque su meta es irse a vivir solo. Sé que hoy mucha gente la pasa mal: el empleado de 45 años que se quedó sin trabajo por el cierre de su empresa o el jubilado que no llega a fin de mes. Eso es lo que me preocupa todos los días. Mientras tanto, nosotros nos ocupamos de las cosas importantes: hoy, por ejemplo, tratamos una ley muy importante de expropiación de un predio en El Soberbio que beneficia directamente a más de 30 familias y 100 personas.
—Para cerrar, ¿cómo observas el panorama electoral local y las discusiones en torno a herramientas como la Ley de Lemas?
—Si sacás la Ley de Lemas, los candidatos los eligen a dedo las cúpulas de los partidos y el comerciante de la esquina no puede participar. Hay que salir a caminar el territorio y buscar dirigentes que representen al pueblo. Además, para la gobernación no hay Ley de Lemas y el oficialismo ganó con casi el 70% de los votos. Es la gente la que elige la calidad de los candidatos. Acepto todas las diferencias de puntos de vista porque de todo se aprende, pero lo único que no permito es la falta de respeto.
«Si sacás la Ley de Lemas, los candidatos los eligen a dedo las cúpulas de los partidos y el comerciante de la esquina no puede participar»