El productor yerbatero Julio Peterson expresó su indignación por la profunda crisis que atraviesa el sector tras las medidas económicas implementadas por el Gobierno nacional. Peterson ratifico la movilización de los productores y trabajadores en Puerto Iguazú para visibilizar sus reclamos frente a lo que consideran un desguace planificado del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
El desguace del INYM y la pérdida millonaria del sector
Durante el diálogo, Peterson fue contundente al señalar que el deterioro de la actividad yerbatera responde a una decisión deliberada impulsada desde la Casa Rosada y la Secretaría de Transformación del Estado:
«Preferiría aplaudir por una buena política y no tener que ir a la ruta nuevamente a reclamar por lo nuestro. Esto fue una decisión política del Gobierno de la Nación para destruir lo que los productores tenían creado. La decisión de destruir el INYM fue directamente del Presidente y de Federico Sturzenegger en beneficio de algunos amigos», sentenció en una entrevista con el periodista Eduardo Pérez
Según explicó el dirigente, esta desregulación provocó una transferencia masiva de recursos desde la base productiva hacia los sectores más concentrados de la industria. «En estos dos años y nueve meses, esos amigos se quedaron con más de 200.000 millones de pesos de la actividad productiva del productor. Era plata que tendría que haber venido a la provincia y dinamizar la economía de Misiones», denunció.
La brecha económica: de 1 kilo a 31 kilos para comprar un litro de combustible
Para ilustrar el desplome del poder adquisitivo del colono, Peterson expuso una impactante comparación sobre la relación entre el precio de la hoja verde y los insumos básicos:
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Poder de compra a fines de 2023: La ganancia neta generada por la venta de 1 kilo de yerba en planta (descontando cosecha y flete) alcanzaba para adquirir 1 litro de combustible.
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Realidad actual: En la actualidad, un productor necesita entregar 31,680 kilos de yerba mate para comprar ese mismo litro de combustible.
«Hoy la ganancia no alcanza absolutamente para nada. Un productor que tiene 20 hectáreas de yerba hoy es técnicamente pobre», sentenció Peterson, rechazando además los argumentos del oficialismo sobre un supuesto exceso de oferta o una futura autorregulación eficiente del mercado.
Protestas para visibilizar
Ante la falta de respuestas y el constante deterioro de la economía regional, las familias yerbateras junto a los trabajadores del sector se movilizaron a la frontera para elevar su reclamo a nivel nacional e internacional, exigiendo la restitución de las herramientas de regulación de precios y la protección del trabajo misionero.